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Rosana dio su ¡Sí!

rosana¿Y por qué no? Esa pregunta nos hicimos con Daniel al año de conocernos hace 25 años atrás. Desde el primer día en que nos vimos, dijimos que formaríamos una familia. ¿Y por qué no? Sí, éramos unos nenes que nos aventurábamos a la vida, tanto así que al año estábamos comprometidos, nos escapamos a la Basílica Ntra Sra del Carmen a pedir la Bendición y así soñamos con nuestra familia durante largos 5 años de novios. Proyectamos, anhelamos, creamos nuestro hogar, lo soñamos y finalmente llegó aquel 25 de noviembre en el que dimos nuestro sí ante un altar simple y austero de Ntra Sra de la Medalla Milagrosa.
compromisoMomento: Con ansiedades, esperamos largos años nuestro hijo y él fue quien cerró el círculo de amor.
churchAnécdota: Recordamos aquella anécdota de nuestra confesión previa al casamiento. Teníamos temores y ansiedades y, cuando salimos ambos sonreímos porque habíamos pasado “la prueba”. Todavía no sabemos qué prueba, pero para nosotros fue más difícil eso que el resto.
corazonesConsejo: Hoy me pregunto ¿por qué me casé? ¿Qué beneficio tengo? Y no tengo respuesta objetiva, sino una respuesta desde el corazón y es que Alguien más integra nuestro matrimonio. Alguien que vela, suspira, ama, restaura y bendice nuestro hogar. Ese Alguien es Cristo, quien se hizo partícipe de nosotros desde el día en que dimos el Sí frente al Altar. Ese es el gran beneficio de casarnos: tener a Cristo en NOSOTROS, remarla a diario y “trabajar” para Él junto a nuestro hijo. Sólo puedo dar fe de que la vida tiene claros y oscuros, tiene sonrisas y lágrimas, pero en la familia cristiana valen la pena ser vividas porque el soporte se llaman Cristo y María.Rosana

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