Flickr de Ed Uthman

Una cérvix joven es más vulnerable a infectarse

Tanto a hombres como a mujeres nos conviene esperar para tener relaciones sexuales pero, según la ciencia a las mujeres nos conviene muy especialmente cuando se trata de la salud de nuestro útero si somos jóvenes. ¡Aquí te lo explicamos todo!

Tu cérvix, el cuello del útero, tiene un área vulnerable del tamaño de una célula llamada Zona de Transformación. Según la doctora Miriam Grossmanmd de la Universidad de Nueva York (especializada en psiquiatría en el Cornell University Medical College), es muy fácil para el VPH (Virus del Papiloma Humano, que causa desde verrugas genitales hasta cáncer cervical) alojarse en ese lugar.

Por este motivo, es normal que la mayoría de las adolescentes sean infectadas por uno de sus primeros compañeros sexuales. Pero la doctora explica que la mujer no está tan expuesta a este peligro toda su vida, sino que es luego de la adolescencia en su edad adulta, cuando la Zona de Transformación al ser remplazada por una superficie más gruesa y resistente, se transforma en una suerte de escudo que la protege de los virus.

Por eso, luego de haber atendido a muchas jóvenes durante su vasta carrera profesional como médico, ella recomienda que si aun eres muy jovencita retrases la actividad sexual, o la suspendas si es que ya la iniciaste.

Hoy en día la medicina ha tendido a flexibilizarse en algunos temas con una mirada relativista de la salud, aceptando estas enfermedades como “normales”, cuando en realidad no lo son y lo que la doctora nos dice es que son perfectamente prevenibles en un 100%. Por eso, no te dejes engañar con frases como “a todos les sucede”, porque no es así. No todos tienen o tendrán el virus.

¿Pero, por qué son las mujeres adolescentes más propensas y susceptibles a infectarse? Las mujeres tienen sensibilidades biológicas únicas y el comportamiento sexual prematuro las perjudica más que a los varones. Y eso no es sexismo, sino algo que se ve claramente en un microscopio y que explicamos a continuación.

El cuello uterino inmaduro de la mujer adolescente

El cuello del útero es la entrada al útero y, como dijimos, la zona central del cuello del útero se llama Zona de Transformación. Esa área central está cubierta sólo por una capa de células; una capa solitaria que hace que sea muy fácil para los virus y las bacterias penetrar en ella. A medida que la niña crece, llegando al final de su adolescencia y comenzando sus veinte años de edad aproximadamente, esta zona vulnerable se pone más espesa y más resistente permitiendo que sea más difícil para el virus poder afectarla.

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Diagrama de la anatomía básica del cérvix.

 

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Foto del cuello uterino y la zona central llamada Zona de Transformación rodeada por el color amarillo.

Este proceso natural que experimenta la mujer, a nivel molecular se lo puede observar así:

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La superficie del cuello uterino está formada por dos tipos de epitelio. Como vemos en el diagrama, en la parte superior está uno que es fuerte, protector, escamoso y estratificado (con múltiples capas de células planas), mientras que por otro lado, vemos en la parte inferior al epitelio columnar, que está compuesto por una sola capa de células columnares altas que cubren el canal cervical. Este último es mucho más delgado y frágil que el epitelio escamoso y es ese precisamente el que será remplazado por un epitelio más fuerte cuando ocurra el proceso natural conocido como “metaplasia escamosa”.

De modo que al haber muchos niveles y muchas capas de células que cubren el cuello uterino una vez maduro, será más difícil que penetren los virus y las bacterias. Así que, a medida que una niña crece, cada año que pasa ella está construyendo -podríamos decir- su propia “protección biológica”.

Foto médica del cuello uterino
Foto del cuello uterino adulto y en edad inmadura.

Como se puede observar en las fotografías, el cuello del útero maduro es liso y de color rosado y microscópicamente se pueden determinar muchas capas de células, mientras que como vemos en la foto de la derecha, se muestra el cuello uterino inmaduro y esa área central de color naranja que es la zona que sólo está cubierta por una capa de células, y por lo tanto fácilmente propensa a infectarse.

Estas células que forman una sola capa y que cubren el cuello del útero, los varones no las tienen en su sistema reproductivo y por lo tanto no son vulnerables como las mujeres. Esta es una de las muchas diferencias que existe entre el sexo masculino y el femenino. Los chicos no tienen esa zona vulnerable en su sistema reproductivo como sucede en la mujer, pero sí la tienen en el sistema GI (sistema gastrointestinal) y esta es una de las muchas razones por las cuales el sexo anal es tan peligroso (incluso utilizando un preservativo es altamente riesgoso). En este sentido la ciencia sostiene que debido a las propiedades que tiene la vagina, la transmisión del VPH no es tan riesgosa como lo es en el sexo anal (leer más información).

Esperar a tener un cuello uterino maduro para tener relaciones sexuales

No sólo la moral apoya esto, sino que es la biología misma la que nos dice “espera a tener relaciones sexuales”.  Y también nos dice que las mujeres somos más vulnerables que los varones.

Por eso, el objetivo es que el cuello del útero madure para tener la relación sexual. Pero tampoco significa que a los veinte años una mujer esté lista si estuvo expuesta a otros factores. De hecho, según las investigaciones, existen dos factores ambientales que pueden retrasar la maduración del cuello uterino y que por lo tanto son perjudiciales en este proceso natural y por ende, enemigos de la mujer.

El primero es el cigarrillo, ya que cuando las jóvenes fuman su cuello uterino madura más lentamente. Y el otro factor es la píldora anticonceptiva, debido a que las hormonas de la píldora pueden impedir que la Zona de Transformación se reduzca y, al ampliarse, aumente su vulnerabilidad a las infecciones.

Inmunidad de la mucosa del tracto genital femenino adolescente

A demás del cuello uterino inmaduro, otra de las razones por las cuales es fácil que una joven se infecte es debido a su capacidad de respuesta al virus, la cual varía con su ciclo. Es decir que hay tiempos en su ciclo cuando su sistema inmunologico está débil. De hecho, es en el medio de su ciclo de ovulación cuando las niñas son más vulnerable a infectarse, sus defensas son más débiles y por lo tanto el cuerpo no puede luchar con facilidad. Esto puede ayudar a explicar otro motivo por el cual las niñas adolescentes son tan vulnerables a las infecciones de transmisión sexual.

Con respecto a este tema hay un estudio realizado y publicado en el Journal of Adolescent Health que se puede comprar y leer en Inglés en el siguiente link: Lydia A. Shrier et al, (2003), Journal of Adolescent Health: 32:183-186.

En resumen, este estudio intenta caracterizar la inmunidad de la mucosa del tracto genital de las adolescentes durante el ciclo y determinar si han suprimido más niveles de inmunoglobulinas que los adultos en la fase folicular. Todos los días desde el día 9 del ciclo hasta la ovulación, y a continuación cada dos días hasta la menstruación, secreciones cervicales para IgA, IgG, y citoquinas, fueron recogidas a través de la esponja Weck-Cel y el suero para la hormona luteinizante (LH). El estradiol y la progesterona se obtuvieron de tres niñas adolescentes (edad media de 16,8 años).

El estudio comprobó que los niveles de inmunoglobulina y de citoquinas variaron durante el ciclo menstrual, alcanzando su punto más bajo alrededor de la ovulación. En comparación con los 13 adultos, las adolescentes tenían una mayor caída de la IgG en la fase folicular, pero una tasa similar de aumento de la IgG en la fase lútea. Las tasas de cambio de IgA no difirieron entre los adolescentes y los adultos en ninguna de las fases. Aunque limitado por el pequeño tamaño de la muestra, estos hallazgos sugieren que las adolescentes pueden ser más sensibles a los estrógenos.

Y esto no es algo nuevo, sino que se sabe por décadas (aunque no es lo que la industria de los que dicen ser educadores de la sexualidad comunican muchas veces): las enfermedades de transmisión sexual son una grave amenaza para la salud y la fertilidad de la mujer y, sin ser un hecho sólo de carácter moral, es debido principalmente a factores biológicos que se pone a las mujeres en mayor riesgo que los hombres cuando se las expone a las relaciones sexuales en su adolescencia.

Fuente: Miriam Grossman, M.D (2011). Sentido Común y Sexualidad (Spanish version), Miriam Grossman, MD

Foto: Herpetic Cervicitis (imagen destacada) / Foto: Flickr de Ed Uthman

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